Las personas que habitan el Distrito Oeste de nuestra
ciudad, uno de los distritos más pobres de Rosario, votaron por la realización
de talleres de informática utilizando el mecanismo de presupuesto participativo
que lleva adelante el gobierno local, con estos argumentos: “para una mayor
inserción en el mercado laboral, para comunicarnos con parientes lejanos, para
no quedarnos afuera del futuro”. Pero esto no es noticia. La noticia es que la
experiencia se replica este año y para comenzar esta nueva edición los actores
involucrados cuentan con un privilegio: la posibilidad de evaluar la experiencia
de lo ya hecho.
Evaluando la experiencia
“La evaluación que hacemos de la capacitación llevada adelante el año pasado
es altamente positiva” define Susana Bartolomé, directora del distrito
municipal. En el 2005 se realizaron 115 talleres en el Distrito y en cuatro
vecinales por las que pasaron las 1400 personas que se inscribieron, de las
cuales 800 completaron el cursado. Desde la gestión municipal también han
analizado la población que asistió a los talleres. “El 73% fueron mujeres y el
63% jóvenes entre 14 y 30 años. Nos dimos una reflexión en ese sentido, para
procurar trabajar desde el aprendizaje algunas cuestiones que tienen que ver con
los derechos de jóvenes y mujeres” destaca Susana. También marca lo que queda en
la columna del debe, que es “el objetivo de brindar capacitación en software
libre. Encontramos algunos obstáculos que no son una limitante, pero que el año
pasado no pudimos organizarnos para resolverlo. Para este año hemos trabajado
más intensamente con el grupo de capacitadores/as con el objetivo de cumplir
esta meta” enfatiza la titular del centro.
En esta ocasión los Centros de Capacitación serán ocho y el distrito comprará
quince máquinas más para la capacitación. La propuesta incluye tres niveles de
cursos: niños/as, nivel inicial, que es la misma propuesta del año pasado, y un
nivel avanzado. Todos los cursos son gratuitos. El objetivo es incluir a más
vecinos. “Estamos pensando en alcanzar entre 1500 y 1800 personas” pronostica
Susana Bartolomé. “A las personas que asisten además se les brinda todo el
material necesario para la capacitación. Es un material que fue elaborado por
Nodo Tau, quienes también se ocuparon de la formación de los capacitadores para
que intentemos llegar con las mismas técnicas de trabajo en cada uno de los
centros de capacitación” comenta la directora del distrito.
Pedagogía para la transformación
Carolina Fernández, coordinadora pedagógica de Nodo Tau, también evalúa la
experiencia. “A partir de pensar la experiencia del año pasado en la
capacitación con los educadores no solo dimos contenidos teóricos y técnicos en
cuanto a lo metodológico y en cuanto a la herramienta informática puntualmente,
sino que también se generó un espacio práctico. Los educadores y educadoras
daban clases a sus propios compañeros, con un contexto pautado previamente, para
mujeres o para adultos, para jóvenes o para niños, y con unos contenidos
pautados. Ellos podían planificar las clases y darlas. Si bien al principio
generó resistencia o inhibición por dar clases a sus compañeros, vimos que fue
un puntapié inicial para largarse en este rol. No solo vimos las herramientas,
sino que se pudo generar un espacio donde pensar esas herramientas”. Carolina
también destaca como avance de este año, la posibilidad de realizar un
seguimiento del trabajo de los coordinadores que consistirá en encuentros
quincenales para reflexionar sobre la práctica de manera más cotidiana.
Desde los comienzos de la organización, Nodo Tau trabaja desde la perspectiva
desarrollada por Paulo Freire. “La educación popular no solo educa, sino que
organiza y transforma y tiene que ver con la clave de nuestro de trabajo, de
intentar hacer un aporte para la transformación social. La educación popular es
una herramienta fundamental para ese cambio” define Carolina, argumentando la
metodología pedagógica. El proceso de trabajo es más dificultoso desde esta
perspectiva, principalmente en contextos sociales en los que predominan otros
modos de comprender los procesos de enseñanza aprendizaje y el modo instituido
también afectó a la formación de los formadores. Carolina explicita estas
dificultades asó como los motivos de esa elección metodológica. “Los educadores
y educadoras se han formado en la educación tradicional como todos nosotros. De
repente tener que pararse desde otras perspectivas para brindar contenidos o
generar procesos diferentes genera resistencias. También en los alumnos.
Pero seguimos apostando a este modo porque no tratamos de enseñar informática
para que aprendan cómo se maneja un procesador de textos solamente, sino también
comprender para qué sirve, por qué históricamente ha estado en manos de los
grupos de poder y por qué no nos hemos podido apropiar como pueblo de esa
herramienta o de la tecnología en general, siempre bastante alejada de los
sectores populares. Esto nos permite pensar la tecnología desde una visión
crítica. No creemos que la tecnología nos viene a salvar y viene a resolver
todos los problemas que tenemos sino que dependiendo del uso que le damos y para
qué la usamos puede ayudar o no a mejorar nuestra vida”.
Desde el gobierno municipal también priorizan la complejización en la mirada
sobre las nuevas tecnologías de la información, y desde allí justamente es que
han optado por una organización social para llevar adelante esta capacitación
que incluya una mirada crítica. Susana Bartolomé lo define de este modo: “El
gobierno municipal con estos cursos cumple un rol que es muy importante. Por un
lado se presenta como vehiculizador de las necesidades planteadas en el
Presupuesto Participativo por los/as vecinos/as. Pero además concebimos la
capacitación en informática como una herramienta que obviamente intenta
disminuir la brecha social existente en cuánto al conocimiento de sectores muy
postergados de la sociedad, pero también como la excusa para trabajar con una
buena parte de la población el tema de los derechos humanos, la participación
popular, la necesidad de una mayor democratización de la sociedad. Es en este
sentido que nos asociamos con organizaciones que promueven el acceso a las
nuevas tecnologías de los sectores populares”.
Formación de formadores
Roberto Marcelino será coordinador de los talleres de informática en el
Distrito Oeste por segundo año.”Esta capacitación en mi caso refuerza lo que se
vio el año pasado, no tanto en lo técnico sino más en lo pedagógico. La idea es
hacerlo más participativo para la gente. No que uno siempre está hablando de lo
que sabe, sino dejar participar a los grupos, que ellos también expresen su
conocimiento integrándolo con lo que uno está trayendo desde la informática”.
Roberto encuentra contenidos más avanzados en la propuesta de este año, pero
también modos de simplificarlos para hacerlos más comprensibles. Respecto del
2005, destaca que hubo cierto nivel de abandono, pero “en general son más los
que están interesados que los que abandonan. Uno trata de incentivarlos para
continuar. Trabajamos en grupos de 10 personas y hasta 15 personas. Somos dos
capacitadores y cada encuentro es de una hora y media. Todos los días de la
semana, durante cuatro meses” detalla. Para este año Roberto espera “mejorar lo
que se venía haciendo el año pasado, y tratar de transmitir conocimientos más
avanzados a la gente, lograr que los comprendan y se entusiasmen”.
Para Cristian Torres esta es su primera participación en el proyecto. Contaba
con experiencias en educación no formal a partir de su tarea como operador en la
radio comunitaria Aire Libre, también vecina del oste rosarino. “Pequeños
talleres que hemos dado en la radio, ya sea para soldar fichas, para usar
programas en la computadora, talleres de nivelación a compañeros de la operación
técnica. Pero siempre fue algo dado informalmente. Sentía interiormente que me
faltaba esta parte”. Cristian destaca la metodología pedagógica “sin dejar de
lado la parte técnica” aclara. “Las dudas las fuimos evacuando cuando se fueron
dando. Eso nos dio cierta seguridad”. Para Cristian “cómo organizar una clase,
los objetivos, los métodos a utilizar… son cosas que yo hacía pero no me daba
cuenta que los estaba haciendo. Fue como aclarar todo, darme cuenta que ya lo he
vivido sin saberlo. Fue como ir poniéndole nombre a lo que ya había hecho”.
Paulo Freire no podría haber explicado mejor una de las esencias de la educación
popular: la recuperación de los propios saberes.
Oscar Albiaque, a partir de un reemplazo temporario, participó unos días en
la capacitación del año pasado. “Me gustó lo poquito que vi y lo mucho que me
contaron los que siguieron todo el año y me pareció muy interesante”. Oscar es
instructor académico de informática, especialmente formado para la educación no
formal. “Mi formación tiene muchas cosas en común con lo que se hace en el Nodo,
no atado a los moldes rígidos institucionales y abierto a experiencias nuevas
para avanzar en la enseñanza de la informática. Ahora me encuentro además con
este complemento nuevo para mí, que es el enfoque social y político de la
informática” declara. “Eso es lo nuevo para mí. No lo específicamente
pedagógico, sino la intencionalidad”. Para esta mirada política también
habilita diferentes ópticas que instalan desacuerdos. Da como ejemplo el
software libre que, comenta, fue un tema ampliamente debatido en el
taller.
Respecto de sus expectativas para el curso, Oscar señala “la
responsabilidad de cubrir las expectativas de la gente. Es una herramienta que
es útil, que es interesante, que les va a acercar una posibilidad más, pero no
significa que por hacer el curso van a conseguir trabajo, y menos que van a
conseguir un buen trabajo, y menos que van a conseguir un buen trabajo y que
además les guste. La gente tal vez venga con muchas expectativas y va a ser
complicado no defraudarla. Lo mejor que puedo hacer es que se vayan
gratificados, que se vayan contenidos, que se vayan con la mejor información
posible, desde lo técnico y desde lo humano también, porque todo lo que es el
complemento no informático, sobre el tema social, sobre la comunidad, el barrio,
las necesidades vecinales son tan importantes como lo informático propiamente
dicho”.
Trabajar con el Estado
El trabajo articulado con el Estado es una discusión que llevan adelante las
organizaciones sociales, especialmente luego de las crisis sociales que
afloraron como consecuencia de los agudos procesos neoliberales que corrieron y
achicaron al Estado. En el análisis de esta articulación de actores Danilo
Lujambio, de Nodo Tau, destaca que “una organización de desarrollo local, como
somos nosotros, tiene la posibilidad de ver cómo sus acciones tienen un impacto
mayor, un impacto masivo, cosa que es patrimonio total del Estado. Por más
grande que sea, una organización nunca tiene el impacto en el terreno que puede
tener el Estado”. Ya inmerso en el trabajo concreto Lujambio destaca que “las
organizaciones deben adaptar sus modos de trabajo en función de la masividad de
la política. Las acciones puntuales se pueden construir en forma más dedicada,
prestar más atención a detalles de implementación pero cuando hay un impacto más
masivo hay cosas que sabés que no van a ser para un diez, serán para un siete,
pero hay una balanza que tiene que ver con la masividad de la tarea que se está
realizando. Y eso para las organizaciones es un camino a aprender” señala.
Otro eje “delicado” en esta discusión es la esencia de la relación entra las
organizaciones y el Estado. “Es delicado porque el Estado ha retrocedido y hay
un terreno que ha dejado y las organizaciones han avanzado a un gran costo para
ambas partes. Para las organizaciones, porque hay mucho personal calificado,
trabajando a través de proyectos en condiciones casi insostenibles en el tiempo.
Pero el Estado también sufre las consecuencias de su actitud de retirada. Hoy en
muchas tareas hay una escasez de cuadros técnicos, de ideas innovadoras o a lo
mejor ideas más pegadas a la realidad del terreno. Es un tema a debatir sin
preconceptos porque fácilmente podemos evaluar la retirada del Estado, pero el
funcionario de segunda o tercera que es el que está intentando trabajar con vos
para llevar una acción a terreno es también víctima de un Estado que se retiró
hace una década y hoy se encuentra con un aparato muy difícil de movilizar. No
es que hay un juego de que él no da y yo si doy. En proyectos como éste hay
voluntades constructivas de ambas partes” destaca Danilo.
La repetición de la experiencia también es incluida en el análisis. “Creo que
es una cuestión sana el poder autoevaluarse, evaluar a la otra parte y contar
con la evaluación de la otra parte sobre nosotros. Con el estado local pudimos
hacer una evaluación de nuestro proceso y ellos pudieron evaluar también el
suyo. Eso fue muy instructivo porque se trató de hacer un proceso transparente
de evaluación. Ojalá se mantenga y se haga extensivo y ojalá ambos cuerpos
sepamos mantener nuestras identidades porque no es fácil trabajar en las
fronteras manteniendo las identidades en forma clara”.